Pensé que ya había desaparecido. Esa sonrisa de tonta que me sale cuando hablo con él. Esa "felicidad" que tengo cuando me hace reír, una broma, un alago, una bordería cariñosa, una chorrada... cualquier cosa es una buena escusa para que me cambie el humor.
Ese sentimiento que creí desaparecido... parece ser que solo se ocultó. Y qué puedo hacer? No pienso en él mas que como un gran amigo, alguien que está allí y que nunca va a ser alcanzable. No pienso en nada más, lo tengo muy claro.
Pero... no puedo hacer nada para remediar esa sonrisita que tanto le gusta cuando me ve tristona, o cuando estoy ausentilla en una conversación. No sé, son tantos detalles, tan servicial siempre, tan atento para todo...
Se que es una tontería pensar en él como lo estoy haciendo, ya que nunca será posible nada... nunca una distancia había sido tan grande.
Tal vez, seguramente, él no piense sobre mi ni la mitad de lo que estoy diciendo yo de él... pero realmente no me importa. Él es un tipo de persona que no había visto nunca, y... me gusta tenerlo cerca.
Conversaciones diarias cada poco rato hacen de mi día a día algo mejor.
Sigo escribiendo, nunca me había parado a pensar todo esto, pero... ya se sabe que una vez que empiezas... no terminas, no?
Quizá escribiendo se me vaya este nudo de la garganta, esa mala cara en mitad del día sin esperarla...
Nunca lo había dicho pero...
Ojalá vivieras aquí, sería la chica más feliz...
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