Tengo los ojos rojos de tanto mirarme en el espejo. Para preguntarme una y otra vez, sin respuesta alguna, quién soy y qué me pasa. Cómo puedo estar bien y a los dos días estar mal. Siento pocas ganas de hacer algo; no, no quiero.
Tengo grandes amigos, los cuales una es mi ángel salvador, ella es capaz de sacarme una sonrisa en mis peores momentos. Pero tal y como hay algo bueno siempre existe el punto negro; tiene que ser el equilibrio del ying-yang.
Hace un tiempo descubrí cuál es mi punto negro, difícil de olvidar. Cruzarme con ella todos los días. Que me de un vuelco el estómago o simplemente se me cambie la cara y note una presión en el pecho cada vez que la veo es algo que no consigo entender.
Tal vez escribiendo esto sea capaz de descubrirlo, puesto que últimamente no tengo tiempo para mí misma. Esta es la mejor forma de hablar conmigo misma sin intrusiones ajenas de ningún tipo...
Escribir siempre me ha servido para desahogarme y para sentirme mejor; bueno, pues creo estar consiguiéndolo.
Hoy la he vuelto a ver tras días sin saber de ella; ella.. tan feliz, sonriendo como si nada.
¿Será verdad que existen las personas sin remordimiento?
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